Aislada en la mente de aquel corrosivo lugar en el que dañabas mi manera de seguir adelante. Me perseguía un dolor atiborrado, que me hacía desangrarme por los ojos, sin motivos, sin causas, fue al azar.
Hoy por hoy, prosigo mi camino exhausta, sin saber cómo continuar, cabizbaja, evadida del mundo, sin ningún objetivo que cumplir, sin rumbo, ni destino, simplemente, sé que no puedo pararme, aunque solo sea porque el tiempo no retrocede, y sabes que más tarde, te arrepentirás de haber tirado las horas por la borda, mientras todos aquellos que parecían imposibles, se convirtieron en las supuestas sonrisas que adornaron mi cara durante escaso tiempo
* esta última frase, proviene del mérito de Javier dominguez.